Qué hacer para que el aislamiento no afecte el desarrollo de los niños – Patatin Patatero

Cartelera Patatera

Qué hacer para que el aislamiento no afecte el desarrollo de los niños

Expertos entregan una serie de recomendaciones para no descuidar a los más chicos en estos tiempos.

A pesar de que esta cuarentena ha reunido a las familias bajo el mismo techo, paradójicamente están aún más distanciadas. El teletrabajo, las clases virtuales y la conexión permanente con redes sociales y medios de información pueden afectar la comunicación, especialmente hacia los más chicos.

Así lo ha evidenciado Lina María Idárraga, directora de Patatin Patatero, un jardín infantil que trabaja con niños desde los 12 meses hasta los 5 años de edad. La pedagoga, junto a educadores y psicólogas de su jardín, ven con preocupación que, mientras los padres de familia y los estudiantes de colegios y universidades han establecido agendas, a los pequeños se les cortaron sus rutinas abruptamente.Esta situación es alarmante si se tiene en cuenta, además, que muchos menores no pueden expresar lo que sienten, dado que la mayoría aún no ha desarrollado su comunicación verbal.

“Además de está influenciados no solo por las sensaciones de angustia de los mayores que los rodean, de las noticias y de los periodos permanentes de conectividad en sus casas, de repente su vida del jardín, de parque, de juegos, de amigos y de profesores se redujeron al espacio de sus casas y de los miembros que viven en ella», explica Idárraga.

Y agrega: «El manejo de un aislamiento social de un niño pequeño es muy distinto al del resto de la familia. El contacto social es clave en su desarrollo”.

Sin embargo, la pedagoga aclaró que el aislamiento «no se trata simplemente de prenderles el televisor a los niños o darles unas crayolas o plastilinas para que se ‘entretengan’, mientras el resto de la familia está en lo suyo».

Para ella, «los niños no deben suspender los procesos de aprendizaje y desarrollo socio afectivo que adelantan en sus jardines”.

En ese sentido, María del Carmen Vera, sicóloga clínica especialista en infancia, recuerda que los niños, en sus primeros años, «expresan ansiedad, frustración o miedo a través de sus conductas». Por eso, agrega, en la situación actual es normal observar cambios en ellos.

Recomendaciones

Las voces expertas entregan a continuación una serie de recomendaciones para que los padres y quienes rodean a los menores durante el aislamiento no descuiden el desarrollo socio-afectivo de lo más chicos.

1. Establezca rutinas similares a las que traía: Que no se pierda la disciplina que requiere una rutina diaria. Y además, cree en su casa un lugar seguro y creativo para ellos, donde puedan pintar, escuchar su música, leer sus cuentos, jugar y descansar.

La rutina puede ser la siguiente:
1. Hora de despertar y dormir.
2. Bañarse al inicar el día .
3. Desayunar.
4. Tiempo para conectarse con su comunidad cercana (amigos, familia, profesores). Si el menor está en jardín, seguir virtualmente para continuar con sus actividades que, además, le ayudarán a salir de la tensión, divertirse y compartir con más niños de su edad.
5. Tiempo para la alimentación.

2. Incluirlos en actividades cotidianas de la casa para hacerlos sentir parte y ayudarle a desarrollar habilidades.

Pídales que colaboren con tareas sencillas, como poner la ropa en la lavadora, poner la mesa, ayudar en la preparación de alimentos, ordenar la ropa, entre otros.

3. Manejo de tecnología.

Las expertas insisten en que durante el aislamiento no se recomienda encender el televisor o darles el celular para que se entretengan mientras los demás adelantan sus labores. Recomiendan establecer horarios para estar conectados y no abusar de la tecnología.

De igual manera, se puede acordar desconectarse todos al mismo tiempo para compartir en familia y, si hay varios miembros en casa, turnarse para apoyar a los más chicos.

4. Manejo emocional.

Es importante permitirles que expresen sus emociones por medio de dibujos: cada miembro de la familia lo puede hacer y, a partir de los dibujos, hablar de lo que sienten, a través de un lenguaje claro, concreto y sencillo.

Si los más pequeños están irritables, pueden jugar en la ducha con un balde con agua. El agua, recuerdan las expertas, los ayuda a relajar y mejora la calidad del sueño.

También puede funcionar hacerles masajes con crema o aceite o leer, e incluso inventar, cuentos.

Noticia tomada de: ELTIEMPO.COM

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